LA ECONOMÍA DE LA ATENCIÓN

“Tienes 2 llamadas perdidas, tu saldo es insuficiente, tienes 24 likes, 12 mensajes de texto, 1 de voz, tu alarma está establecida, 30% de descuento en electrodomésticos, 3 empresas están leyendo tu curriculum, tu amigo ha comentado esto, el amigo de tu amigo ha respondido, a tu prima le gusta esta foto, te gustaría viajar a Japón”

… ¿Reconoces esto? ¡Seguro que sí!

Y es porque desde hace algún tiempo esta cantidad de mensajes y notificaciones nos impactan de manera repetida día tras día y continúan en aumento.

Lo que en principio empezó siendo una revolución digital a favor de la libertad de expresión, hoy en día parece haberse convertido en una dictadura en la cual estamos siendo observados, vigilados y abducidos por la tecnología y la forma disruptiva con la que ha entrado en nuestras vidas.

Todo esto se debe a que actualmente la economía de la atención o el capitalismo de vigilancia, logra mover cantidades de dinero inimaginables a favor de las empresas, y esto es algo a lo que no están dispuestos a renunciar.

¿Pero quién está detrás de todo esto?

Nada más y nada menos que los mayores cerebros del mundo, profesionales contratados especialmente para pensar y crear estrategias para que las empresas puedan seguir conquistando a los consumidores hasta generar la fidelidad, lealtad e incluso dependencia que tengan como objetivo.

¿Y hasta que limite es permitido jugar con la voluntad de los demás? ¿Es esto ético?

Para poder librar estas preguntas, las empresas han incluido (en lo que a digital respecta) las popularescookiesy el enorme texto de política de privacidad o términos y condiciones”.

 “las cookieso “galletas informáticas” no son más que pequeños envíos de datos de un usuario hacia un navegador. Cuando aceptas las cookies de una página web estas aceptando que dicha web envíe al navegador datos como tus intereses, aficiones, estilo de vida etc. Esto gracias a la información que tú mismo sin querer proporcionas durante el tiempo de navegación, a través de tus búsquedas, clics y descargas.

Así mismo este texto enorme en el que todos clicamos “aceptar” sin ni siquiera leerlo, muchas veces contiene clausulas en las que tú como usuario aceptas que tus datos sean tratados de una forma u otra.

Teniendo estos dos escudos, las compañías siempre podrán decir que cuentan con tu autorización para entrar en tu vida e impactarte de la manera que consideren apropiada.

¿Y dónde quedan las redes sociales en todo esto?

Pues están justo en la parte más alta de la pirámide de adicción, sobretodo en edades cada vez más tempranas.

Están pensadas de una manera en la cual sientas la necesidad intrínseca de estar en ellas y visitarlas como mínimo una vez al día.

Según recientes estudios en promedio la población en España, dedica diariamente 1 hora y media de su tiempo a las redes sociales.

Quienes nos dedicamos al marketing sabemos que nuestro trabajo consiste en lograr enamorar al cliente, seducirlo con estrategias de mercadeo para obtener de ellos lo que necesitamos o lo que la empresa para la que trabajamos necesita. Sin embargo, sabemos también que la forma de llegar al consumidor no debería ser tan invasiva que pueda generar rechazo o desconfianza en él.

¿Entonces la solución es rebelarnos contra el sistema? ¿Debemos dejar de usar el móvil y cualquier dispositivo tecnológico? ¿Pero cómo lograrlo , si casi toda nuestra vida depende o está directamente relacionada con el uso de la tecnología?

Paso por paso, la solución no es rebelarnos contra el sistema, básicamente porque es más poderoso que cualquiera de nosotros y porque algo tan goloso como lo es la economía de los datos no se podrá dejar de lado tan fácilmente.

La solución tampoco radica en dejar de usar el móvil, el ordenador o dispositivos tecnológicos, básicamente porque como se plantea en el tercer interrogante, el 70% de nuestras actividades diarias están directa o indirectamente relacionadas con la tecnología.

¿Entonces no hay salida?

No hay una respuesta definitiva a esta pregunta, dado el punto en el que estamos actualmente, diría que la única posibilidad de intentar cercar un poco nuestra privacidad, seria ser más cuidadosos y cautelosos en la información que le proporcionamos directamente a las empresas e intentar mantener siempre lo más controlado posible el acceso a nuestros datos, sobre todo si se trata de perfiles de menores.

Publicado por mmesmeral

Consultora/Speaker Especialista en Marketing Digital

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